Patologías crónicas y neurológicas

cáncer, esclerosis múltiple, diabetes tipo 2, ictus, alzhéimer, ansiedad o depresión. El ejercicio en estos casos no se plantea como “rendimiento deportivo”, sino como una herramienta de salud para mejorar la vida diaria.

¿Cómo entrenamos?

Evaluación inicial:

revisamos el estado físico y emocional, antecedentes médicos y nivel de actividad actual.

Plan individualizado:

adaptamos cada sesión a la patología, el tratamiento en curso y la energía del día

Progresivo y seguro:

combinamos fuerza, movilidad, resistencia ligera, coordinación, equilibrio y técnicas de respiración.

Ajustes constantes:

respetamos descansos, controlamos la fatiga y la temperatura corporal, y modificamos la carga según síntomas

Acompañamiento cercano:

enseñamos estrategias para aplicar lo entrenado en la vida diaria.

Beneficios

Cáncer
mantener masa muscular, mejorar tolerancia a los tratamientos, reducir fatiga y mejorar autoestima.
Ansiedad y depresión
liberar tensión, mejorar la calidad del sueño, aumentar endorfinas y favorecer una sensación de control y bienestar.
Esclerosis Múltiple
conservar fuerza y movilidad, mejorar equilibrio y retrasar la aparición de la fatiga.
Diabetes tipo 2
controlar glucemia, mejorar la sensibilidad a la insulina y favorecer la pérdida de grasa.
Ictus
recuperar movilidad, fuerza unilateral y coordinación, aumentando la autonomía en el día a día
Alzhéimer
estimular funciones cognitivas a través del movimiento, retrasar el deterioro y mantener la independencia el mayor tiempo posible.